Verano en las Tierras Altas

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George en Ngong Hills

La foto es de George. Vivió en Kwetu Home of Peace, rescatado de la calle en su más tierna infancia. Después recibió educación hasta terminar la secundaria gracias a Karibu Sana. Hoy ayuda en Dorothea Rescue Centre, que es como Kwetu pero para niñas, encargándose de tareas de rescate. Está muy agradecido a todos nosotros.

 

Los atardeceres en las Tierras Altas de Kenia es lo que tienen…

Aprovechando el mes de junio han ido estas tres chicas (Alejandra, Mayi y Bárbara) a Dorothea Rescue Centre a echar una mano. Llevan ahí dos semanas y no salen de su asombro. Lo que más les llama la atención es el oasís levantado por Sister Carol en una zona bastante desértica a 40 kilómetros de Nairobi. Y es oásis no sólo porque tenga plantas y verdor, sino porque en cada metro cuadrado se respira paz y seguridad. Las niñas, vedlo en las fotos, son rescatadas desde muy pequeñas. Algunas son hijas de otras niñas de la calle (ahora habría que llamarlas jóvenes, casi adolescentes), y Dorothea les sirve de refugio.

No importa el tamaño, sino la educación
El contraste con la vida en la calle es infinito…
Dibujar, aprender a escribir, cantar canciones, rezar…

Nosotros, desde Karibu Sana, hemos ayudado mucho en diversas fases de la construcción de este proyecto: habitaciones, camas, dispensario…, pero sobre todo en la escolarización de las niñas tras su época de rehabilitación. Actualmente financiamos a 40 de ellas, pero los números siguen creciendo y las necesidades también: como bien sabes, educar a un niño es tarea de muchos años, a veces doce. También trabajamos en perfilar su futuro cuando acaben la educación secundaria: estamos buscando escuelas de Formación Profesional en todo Kenia –especialmente en Nairobi– para que puedan aprender un oficio y tengan una vida adulta normal. Algunas, ya nos ha pasado, irán a la universidad. Aunque por ahora lo que más nos interesa es asegurarles una infancia.

 

Con camiseta blanca, Michael Babu, la cabeza y el corazón de Karibu Sana en Kenia.

Lo que siempre hacen falta son donantes nuevos: las sonrisas de niñas y niños se sostienen gracias a los euros que puedes donar, y a los de aquellos familiares y amigos tuyos a los que puedas enseñar esta página web y este mensaje para que se apunten también al proyecto.

En breve cumpliremos 11 años y cientos de vidas mejoradas. ¡Ayúdanos a seguir ayudando! ¡Ayudanos buscándo otras personas que quieran participar del Proyecto Karibu Sana! 

El derecho a jugar, ¡qué cosa más sagrada!
El verano en las Tierras Altas…: ¿verdad que presta?
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