De vez en cuando los agricultores dejan reposando un campo para que vuelva a enriquecerse de sales minerales y ese tipo de cosas. Tras un año ya están otra vez dispuestos para que pase el arado, caiga la simiente y comience a dar fruto a espuertas (abono y agua ayudan).
La tan conocida imagen la traigo porque a veces en este tipo de proyectos, mientras la vida sigue y la ayuda llega, nos paramos en barbecho (nos reunimos) para preparar estrategias de futuro, vernos las caras, darnos ánimos unos a otros y quedarnos asombrados de las maravillas que con el tiempo han ido brotando a nuestro alrededor.

Esta semana ha visitado Madrid Michael Babu, quien es Karibu Sana en Nairobi, y nos hemos reunido en Fundación Promocion Social, ha visitado algunas universidades y empresas, hemos estado con donantes o posibles donantes de algunos de nuestros proyectos, etc. El domingo sale Michael para Amberes, a dar una conferencia en una universidad de allí, y luego vuelve a Kenia.
Nos cuenta que la situación del país no es alentadora (sobre todo por la corrupción política, que degenera las posibilidades de inversión de capital extranjero), que la gente sencilla sufre, que los impuestos crecen para la exigua clase media…, nada que no conozcamos pero siempre a niveles que no podemos imaginar.
Y en medio de ese desorden nuestros beneficiarios brillan como faros de esperanza, sabiéndose valiosos porque les exigimos y porque ven que les queremos, y ahí incluyo a todos los donantes 🙂.
Un fuerte abrazo.


