Primero quisiera disculparme porque tengo un poco abandonado este medio para comunicar lo que ocurre en Karibu Sana: que las cosas vayan bien, cotidianamente en marcha, es una razón para ello.
Estamos trabajando en un frente novedoso porque por fin ha crecido: tenemos a unos 15 chicos y chicas en situación de empezar carrera universitaria, aparte de unos cuantos más que deberían apuntar a una escuela de Formación Profesional Superior.
El reto con todos ellos está en el coste de matrícula y en la necesidad de que cuenten con un alojamiento decente durante el curso académico (algunos también trabajarán con ordenadores, o necesitarán textos…). Eso supone un buen gasto (solo en alojamientos unos 25.000€ anuales), y habría que lograrlo.
Imaginaos a 15 personas en una situación mucho más marginal que la de, por ejemplo, la Cañada Real de Madrid estudiando derecho, ingeniería o medicina: el efecto sobre ellos y su entorno será brutal.
De colegios seguimos a tope. Contamos con la colaboración de una fundación para financiar las clases de 40 niños y 40 niñas rescatados de la calle. Otra forma de hacer diferencia.

Ha pasado por Madrid Sister Carol, directora y fundadora de Dorothea Rescue Centre para niñas de la calle. No hace más que agradecer a Karibu Sana por su ayuda todos estos años, y porque le hemos presentado a un montón de iniciativas que también le están ayudando.

Hace unos días me llamó por WhatsApp esta familia Masai que he puesto en la foto de la entrada. Llevan diez años con nosotros. La segunda hija podría empezar medicina. ¡Medicina!


