Me escribe Patrick Ambasa, fundador y director de Transform School. Es éste un pequeño y paupérrimo colegio situado en una de las zonas más pobres de la zona pobre del slum de Kibera. Patrick es pastor protestante y vio que la misión que Dios le pedía era la de educar a los últimos niños, los más pobres entre los pobres. Sin medios, sin contactos con gente ‘poderosa’, lleva más de 20 años dedicado a esta tarea. Contactamos en 2016 a través de uno de sus alumnos, Fidel, y desde entonces le estamos ayudando desde Karibu Sana pagando matrículas y financiando mejoras.

En esta ocasión le propusimos una mejora. Fueron dos profesionales de Fundación Promoción Social a un congreso en Kenia y les invité a visitar distintas iniciativas de Karibu Sana. Lo que más les impresionó era la pobreza de Transform. Eso nos llevó a animar a Patrick a realizar algunas mejoras, antes de que nos lo pidiera (es muy discreto y sobrio en sus peticiones). En concreto le animamos a meter más luz en las aulas (son como una cueva), a mejorar el techo y la separación entre las distintas clases. Nos presentó un presupuesto y le pedimos inmediatamente que lo doblara: puestos a mejorar, que sea de verdad.
Ciertamente no es sencillo: los terrenos de Kibera no son de nadie y por eso no se debe gastar allí en construcción pues te puede expropiar o derribar todo de un día para otro. Por eso sólo podemos ir poniendo parches. Además, atiende a niños tan pequeños que no se puede plantear la posibilidad de poner la escuela más lejos. Ir a clase para esos críos significa que ese día alguien les podrá cuidar, que sus madres podrán ir a la ciudad a buscar trabajo limpiando ropa o casas, y que recibirán por lo menos una comida.
Las obras ya están hechas. Me ha mandado un montón de fotos. Realmente parece muy poco, y nos encantaría hacer algo muchísimo mejor porque en la mirada de cada niño se descubre todo el universo, y se merecen lo mejor. Pero por lo menos les ofrecemos algo.



