El dulce triunfo de la normalidad
Dicen que ‘no news, good news’, es decir, que ‘si no hay noticias, es que todo marcha bien’. Y así es en el caso de Karibu Sana. Imagínate la repetición del ‘día de la marmota’ en la que todo consiste en que 450 niños y niñas van cada mañana a su escuela, reciben clases, se alimentan y vuelven por la tarde a su casa donde les espera una madre que ha podido trabajar porque ellos estaban seguros en el colegio y les prepara algo de cena mientras los niños se centran en sus deberes y en sus cosas. Ése, así de sencillo, es el ideal de lo que hacemos: regalar infancias normales que luego les puedan abrir a vidas normales.
Por cierto, en la foto sale Caroline, una amiga mía, recibiendo su título de doctora universitaria (PhD). Como ves, todo es color, y Kenia es un país también lleno de alegría.

Está siendo normal la vida de Moses Wafula, quien sigue avanzando en sus estudios de derecho tras una infancia de una dureza inenarrable y un gran esfuerzo para poder entrar en. la universidad. Me manda su foto desde la casa que comparte en el ‘slum’ con dos de sus hermanos (son huérfanos totales) y a un año de terminar la carrera.
Hablo también con frecuencia con Víctor, quien está trabajando desde hace 10 meses en una empresa que instala aire acondicionado y que en principio en enero comenzará una FP con los salesianos en Karen, el barrio más agradable de Nairobi.
Y con Moses Javier, que en la foto sale con su madre en una celebración (¡acaba de cumplir 10 años!) y que lleva con nosotros desde que nació.

Campeonato de pádel y panadería
Gabriel y Dafne han organizado en Rivas Vaciamadrid un campeonato de pádel y unas sesiones de pilates con el propósito de terminar de conseguir el dinero para construir una panadería en Dorothea Rescue Centre: están a punto de llegar a su meta, que son los 9.000 euros. Los dos lo mueven con una generosidad digna de elogio.

¿Nos consigues algún socio más?
Nuestra fuente de ingresos son los donativos, en especial los recurrentes, que aseguran la continuidad en la educación de los beneficiarios. ¿No se te ocurrirá alguien que quiera unirse a esta tarea?
Como sabes, nos hacen falta o ‘mucho’ (una buena cantidad de euros) o ‘muchos’ (una buena cantidad de donantes que con su esfuerzo pequeño vayan financiando matrículas escolares).
Ahí caben pensionistas, niños pequeños con su paga, jóvenes que ‘apartan’ lo que les cuesta un menú de hamburguesas al mes, unos profesionales que entienden el bien que se puede hacer con 20, 50 o 100 euros mensuales, etc. Allí caben familiares y amigos tuyos: un hermano, tu madre, los sobrinos, los hijos, el del 2º B, las compañeras de la oficina que os unís para una cosa buena, etc. Los niños os esperan.
¡Un abrazo fuerte!


