Un refugio para niños que son víctimas

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Deser Streams

Llevo un tiempo trabajando en esta idea: crear un refugio para niños que son víctimas de abusos (fundamentalmente malos tratos), o huérfanos totales, o que se encuentran en la calle porque la madre no puede pagar el alquiler de la casa. Darles seguridad, de forma que los más vulnerables tengan la oportunidad de educarse.

Lo he hablado con Judy Oloo, la directora de Desert Streams of Kibera, un colegio con el que colaboramos y en el que tenemos a 25 estudiantes. El día que nos sentamos a preparar una lista de candidatos nos salieron 18 niños y niñas en cuestión de segundos.

Se trata de seguridad, estudiar, dormir, comer, lavarse…, los derechos del niño

Primero hemos pensado dónde. Necesitamos al menos dos habitaciones, una de chicos y otra de chicas. Cada una debería tener un profesor o profesora a su cargo. A la vez son niños sin ningun tipo de apoyo familiar, de modo que precisan manutención (comida, material escolar, ropa). Y eso tendríamos que hacerlo de un modo sostenible (esto es, contar con las donaciones necesarias para cubrir los gastos durante un largo periodo de tiempo).

Para las habitaciones se nos ocurrió construir una sede temporal, a la espera de acomenter la construcción del nuevo colegio (Desert se quemó hace 18 meses y hay que levantarlo de nuevo). Pero solo esa construcción eran unos 2.000€, y se trataba de una solución muy temporal, de modo que me eché para atrás.

Judy tuvo la idea de montar tiendas de campaña, como las que usan en Kenia para tener cualquier tipo de reuniones. Allí instalarán dos clases (1º y 2º de la ESO), y en las habitaciones que ahora utilizan para la docencia pondríamos los dos cuartos. Habrá que buscar otro espacio para que puedan lavarse, y contar con que los profesores encargados sean capaces de cocinar, y comprar camas y colchones y sábanas y mantas y toallas y ropa y cuadernos y jabón y…, todo lo necesario para que esos niños y niñas se puedan valorar a sí mismos con la infinita dignidad que tienen que con frecuencia su pobreza extrema les trata de ocultar.

Os adjunto el coste del proyecto. Los primeros cargos (del 1 al 18) son para realizarlos (más o menos) una única vez. Los dos últimos (19, manutención; 20, pago de los encargados de cuidarles) son todos los meses. Calcularlo es sencillo: divide la cifra que da en chelines kenianos entre 117 (un euro es 117 chelines kenianos) y sale la cantidad que necesitamos para un trimestre para 18 niños: 755.580 chelines kenianos, 6.457 euros. Es decir, cada niño costaría 358€ al trimestre, 119€ al mes. Esa cantidad, 119€ al mes, supondría la diferencia entre sobrevivir en la calle y tener un lugar donde encontrar tres comidas diarias, seguridad, cariño y posibilidades de estudiar. Comprados los enseres el coste bajaría a unos 90€ al mes por niño.

El presupuesto para un trimestre de refugio a 18 niños

Pero cuando veo la cantidad total es el momento en el que me entra el vértigo: ¿llegaremos?

Te recuedo las cosas que tenemos ahora entre manos en Karibu Sana:

  1. la matrícula escolar de 125 niños y niñas, que cubrimos casi con las aportaciones mensuales de los que colaboran con nosotros;
  2. la construcción de una granja en Kwetu Home of Peace, para la que hemos pedido 100.000€ que esperamos recibir de Italia. Con ella se suministrarían su propia comida y podrían vender el excedente en Nairobi para pagar a los profesores e ir sosteniendo ese proyecto que rescata a 125 niños de la calle (verduras, cebollas, gallinas, huevos y leche incluidos);
  3. la compra de un autobús que evite que muchos niños de Kwetu hagan en torno a 20 kilómetros diarios caminando cada jornada, para la que hemos pedido otros 50.000€ que espero que nos concedan también en Italia;
  4. la construcción del nuevo edificio del colegio Desert Streams of Kibera en la que recibirían educación 250 niños y niñas entre 3 y 15 años, viniendo todos de familias en situación de pobreza extrema cuando no de la orfandad o de entornos de abandono y violencia. Calculo entre 70.000 y 100.000€ que todavía tenemos que conseguir en su mayoría (hemos ahorrado para esto, por ahora, unos 30.000€);
  5. la obtención de 30/40 becas más cada año para que los niños que vayan terminando en Kwetu puedan ir a un internado evitando así el peligro cercano de volver a la calle porque los problemas que les motivaron a huir de sus casas siguen presentes (unos 30.000€ al año por 40 becas).

Además de esos ingresos mensuales por pequeñas ayudas, gracias a Dios y a la generosidad de muchos, vamos recibiendo fondos de particulares y empresas que hacen donaciones puntuales y con frecuencia abundantes (la última, una promesa de ayuda de una fundación por 5.500€).

De que jueguen, crezcan, puedan decidir.

Pero las necesidades son infinitas, y la vocación de esto de ayudar creo que incluye la tendencia a ir un poco con ‘el agua al cuello’ porque por muchos planes que te hagas esos 18 alumnos necesitan ayuda ahora, y no dentro de un año o de siete.

Siempre con calma (la Providencia nos lleva ayudando desde el principio de formas muy asombrosas) pero siempre con urgencia.

¿Aceptamos el reto del refugio? Necesito para eso de tu ayuda, pues esta es el mejor de los argumentos

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Samuel estudiando en su habitación en Kwetu.