No dormirán bajo las estrellas

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Brian Karibu Sana

Brian, antes y después. Conocí a este chico hace casi tres años. Entonces ya solía vivir en la calle. Los padres se habían desentendido y dos hermanas a veces le dejaban estar en sus casas. Pero ellas son prostitutas, y con frecuencia tenían sus clientes en la chabola. También le trataban mal, de modo que a pesar de nuestro esfuerzo por proporcionarle educación, Brian empezó a cansarse de su vida y prefería frecuentar la calle. Lo que al principio era tiempo perdido de un niño soñador fue evolucionando, especialmente durante este curso, a uso de drogas y a ambientes sórdidos. Hace tres meses, un policía conocido en el ‘slum’ por su gatillo fácil, mató a tres de sus amigos, niños como él.

Meshack, Moses, Jackson y Peter

Ayer cumplimos un sueño que nos ha costado demasiado realizar: Judy Oloo y su marido Tobías han transformado una de las aulas que quedaban en pie en la escuela Desert Streams (el colegio se quemó hace 20 meses) para convertirla en habitación para niños como Brian. Por ahora son cinco, más un profesor. Nuestro sueño es montar dos para un total de 18, una de niños  otra de niñas, de forma que podamos asegurarles techo, comida, ropa y estudios.

Brian ‘saliendo de la calle’

Todos los candidatos que tenemos están en un riesgo similar al de Brian: su hermano Jackson, quien ha sufrido lo mismo; Moses, hasta que en enero se incorpore a un internado para empezar la secundaria; Meshack, al que hemos vuelto a recuperar de la calle y que necesita esa estabilidad; Peter, que es enfermo de SIDA por heredarlo de sus padres fallecidos, y al que sus hermanos tratan con dureza porque le consideran estigmatizado, etc. Si Dios quiere, y nos ayudáis a conseguir dinero, comenzaremos con las niñas (ocho y una profesora) en enero. En este caso a los riesgos se une el de evitar abusos, embarazos en la niñez o prostitución.

Comprar zapatos, literalmente ‘un paso’

Los costes son asequibles: instalar a cada niño, más la cama, colchón, cosas de aseo, ropa, cuesta unos 200 euros. Mantenerle cada mes, con comida y unos pocos gastos, lo calculamos en unos 50.

No es el Palace, pero para ellos es más.

Eso significa que el total de 18 niños, más dos profesores, nos costará 4.000€ de instalación y 1.000 euros al mes de mantenimiento. Es decir, el curso que viene 16.000 €. En adelante 12.000€ porque la instalación ya estará hecha. Hace unos días pedimos 5.600€ a una Fundación, y espero que nos los den. Solo nos falta el resto.

¿Os parece una locura intentarlo?

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Samuel estudiando en su habitación en Kwetu.