Más de Kenia: bailando con 3.000 niños de Kibera

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Barbra

Un colegio del campo

Tras la estancia en la granja de Ruai con Kwetu Home of Peace y sus 67 niños me llevaron a visitar un colegio nacional en la zona del campo. Las clases de los del último curso de primaria (8º) eran decentes: 48 alumnos en cada una de las dos. En cambio en los cursos inferiores (hasta 7º) las clases eran de hasta 97: habitaciones hiperpobladas, sin espacio entre los niños, ausencia de electricidad, el patio lleno de barro, un edificio del que había construidas dos paredes («El resto se lo han debido comer los del ministerio. Nadie ha vuelto a venir durante un año»). Entre tanto cientos de niños rodeaban al visitante blanco y cantaban a su alrededor.

Dos aulas en una (y con 97 alumnos)

En Desert Streams

Llegué a Nairobi. Enseguida me acerqué a Desert Streams, el colegio de Judy Oloo. Me enseñó las dos habitaciones que han montado con nuestra ayuda para dar refugio a niños y niñas en especial riesgo de exclusión (malos tratos, pobreza, vida en la calle). En seguida vi que tenemos que apostar por mejorar un poco más sus condiciones de vida, aunque los beneficiarios me aseguraron que se encuentran mucho mejor que nunca: seguridad, comida, la alegría de los jóvenes cuando están juntos.

Jomba en su nueva habitación

Cuerpos de baile

Muchos niños nos rodeaban. En concreto estaban preparando un festival de danza que tendría lugar para todos los colegios de Kibera. Les acompañe a la competición. El colegio Desert Streams no lo hizo mal, pero sobre todo tenía a los bailarines más graciosos y guapos del contorno: camisetas amarillas y nuevas, pantalones negros, un toque de rojo… y la excitación por un plan extraordinario. Sumando los de los otros colegios podrían ser más de 3.000. Una ocasión estupenda para conocer a otra gente, comer helados de unos céntimos, salir de la repetición de lo cotidiano. Yo era el único blanco del contorno, y a todos les hacía especial ilusión que me acercara a verles y a aplaudirles. Una maravilla esa inmersión en ese contexto nuevo.

Con el grupo de danzantes de Desert Streams

En casa con Moses Javier

Acabado el baile marché a casa de los Oloo. Compré una tarta para volver a celebrar mi 50 cumpleaños. Hablé largo y tendido con el matrimonio sobre cómo seguir nuestra colaboración: estoy empeñado en que sean capaces de conseguir otras fuentes de ayuda (en Kenia y en Estados Unidos) porque de otro modo se harían dependientes de nosotros y eso ni les ayudaría, ni sería sostenible, ni es el modelo de Karibu Sana. «A nosotros nos interesa pagar colegios de niños, pero no nos ocupamos de los colegios mismos. Tenéis que crear un plan de negocio», les decía.

Salima, todo un descubrimiento

Los Oloo cuidan de Moses Javier, un niño al que ‘adopté’ hace dos años y medio y que es un torrente de alegría y de genio (lo quiere todo y lo quiere ya, como buen niño). Me reí con él y con su hermano Wonderful, que casi se vuelven locos de alegría con los Lego que les regalé y que despreciaron olímpicamente los dos peluches que creía que les encantarían.

Moses Javier conduciendo en la vida, con su hermano

Por cierto, en Desert me reuní con Victor, el primer niño de Karibu Sana. Ya tiene 16, es muy alto y muy elegante. Me llamó la atención lo que ha mejorado su inglés, las notas que saca, su serenidad y el convencimiento de que es una realidad que hemos cambiado su vida. A él y a tantos.

Victor, ya tan mayor
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Otras historias del Diario

Nuevas peticiones de ayudas y campaña de Navidad

La vida cotidiana de Karibu Sana es, a Dios gracias, tranquila: niños que van al colegio todos los días, y comen, y crecen, y juegan. De nuestro lado, giros a principio de mes a los donantes recurrentes, y maravillosas sorpresas de donaciones puntuales que suceden con frecuencia. el resumen: 427 niños y niñas teniendo una

Seguir leyendo >>

Eldoret, hospitales, cumpleaños

Carta de Sister Lucy Desde Eldoret (a 200 km de Nairobi). Financiamos los estudios de 24 niños y niñas a los que cuida, de familias sin recurso alguno. Dice: «Quería saludarte y mandarte calurosos saludos de parte de los niños. Todos están muy bien, felices en la escuela. Os agradecemos muchísimo vuestra gran ayuda en

Seguir leyendo >>

Una entrevista sobre Karibu Sana

Acaban de enviarme desde Strathmore University una entrevista que me hicieron sobre nuestro proyecto. La verdad es que esa universidad nos ayuda mucho: son nuestro socio local sobre el terreno y controlan que las ayudas lleguen siempre bien a destino, a los niños. Os aconsejo visitar su web: parte de nuestro sueño es que muchos

Seguir leyendo >>

Samuel estudiando en su habitación en Kwetu.

Recibe el Diario de Karibu Sana en tu mail