Los problemas de un niño Masai

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Benjamin durante la entrevista

Benjamin es un niño masai de 13 años. En la actualidad estudia el último curso de primaria y en noviembre tendrá el examen para pasar a secundaria. Sus notas son todavía mejorables: tiene 220 puntos y debería llegar a 260 sobre 500. Le conocí hace dos años y ya entonces le ofrecí que nos encargáramos de su educación, invitándole a cambiar a una escuela mejor que la suya. En concreto estudia en Queen of Peace, el colegio que dirigen las monjas de Kwetu Home of Peace en Ruai, a 20 km de Nairobi y a 5 de la casa de Benjamin. Desde hace un año cubrimos también los estudios de sus tres hermanos, que van a la misma escuela. Esto significa un cambio total en la vida de esa familia: los masai se dedican a la cría de ganado, y aunque sean los típicos que vemos en los documentales sobre Kenia y su aspecto nos resulte folklórico, en realidad se trata de una tribu de fuertes tradiciones que no siempre casan con lo que entendemos por desarrollo: viven en mabati, poblados de chabolas en los que comparten el terreno con el ganado; la mujer se ocupa de todo a la vez que queda relegada en la vida pública; los varones se suponen que emplearán su tiempo cuidando vacas, lo que supone jornadas de 10 o 12 horas andando sin parar en busca de pastos por esas tierras resecas. Benjamin a los 11 emprendió con su padre un viaje para llevar las vacas hasta Masai Mara: 250 km de pastoreo que me asegura que se le pasaron como un suspiro.

Así son casi todos los problemas a los que se enfrenta Benjamin en este curso crucial para su formación. Y es crucial porque de sus notas depende que pueda pasar a Secundaria, de lo que por supuesto que depende la posibilidad de que vaya a la universidad. Con un inglés delicioso, me va narrando sus principales retos.

 

1– La lejanía entre su casa y la escuela, unos 5 km, que le quita dos horas que podría dedicar a estudiar;

2– Sus fines de semana con el ganado, de 7am  a 5pm, que le provocan tal cansancio que por la tarde no puede estudiar;

3– La falta de algunos libros de texto que su padre no puede comprar con ese sueldo mensual de unos 45€ a distribuir entre los 4 hermanos y la madre;

Por otro lado es una maravilla ver lo feliz que está de llevar dos años ya centrado en su educación, y el deseo que tiene de cambiar su vida de masai por una existencia más normal.

La entrevista no está doblada, pero en un par de momentos hago de traductor. Sepas o no inglés, disfrutarás muchísimo con el modo de hablar de Benjamin, y con el tremendo optimismo con el que se enfrenta a una vida bastante compleja.

Por ahora hemos tomado la decisión de comprarle una bicicleta para que el camino de casa a la escuela y de la escuela a casa sea más hacedero y breve.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Otras historias del Diario

Entrevista en ‘Últimas Preguntas’ en La 2

Os paso la entrevista que me hicieron en Últimas Preguntas, en La 2 de RTVE. En ella hablo de ‘Cien pares de zapatos’ y, sobre todo, de qué es Karibu Sana. Os agradecería mucho su difusión: un poco de televisión, viendo la cara del que habla, concentrando los contenidos…, es un empuje impresionante para el Proyecto.

Seguir leyendo >>

¡Feliz Navidad!

Os quiero desear, junto a todo el equipo de Karibu Sana ( Miguel Camarena Salud y el Instituto Europeo de Psicología Positiva, la Fundación Promoción Social, Michael Babu, Manuel Domínguez con la web, los voluntarios, las monjas de Kwetu Home of Peace, los directores de colegios en Kenia, ¡los niños!), una muy feliz Navidad. Con

Seguir leyendo >>

Noticias en diciembre

Este mes de diciembre está siendo extraordinario. Hace unas semanas salí en un programa de RTVE («Últimas preguntas», en La 2) hablando de mi experiencia con el coronavirus. Fue una entrevista larga, en la que hablé de mi enfermedad. Al final, sin yo esperarlo, la entrevistadora me preguntaba cómo se podía conseguir un texto en

Seguir leyendo >>

Samuel estudiando en su habitación en Kwetu.

Recibe el Diario de Karibu Sana en tu mail