Las necesidades de Transform School

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Patrick Ambasa, director de Transform School

Me escribe Patrick, el director y fundador de Transform School of Kibera, sobre sus necesidades. Y es que vive en una constante situación de necesidad, porque casi la totalidad de sus alumnos son niños sin ningún medio, que con mucha dificultad pueden pagar algo de los pocos euros mensuales que les piden por su educación.

La escuela está en Kibera. Ocupa un espacio pequeñísimo. Con gran optimismo Patrick va sacando nuevas aulas (¿aulas?: cubículos enanos de paredes de madera y barro y techo de metal, en los que se amontonarán los críos en las bancadas rotas), entre ellas una que me asegura que será de informática.

Velma y sus amigas en un descanso entre clases

Le empezamos a ayudar porque por allí iba uno de los niños de Karibu Sana, Fidel. Me invitaron a visitarles, y me quedé sobrecogido de la pobreza (de la cutrez) de los medios. Nuestra primera ayuda se fue en adecentar el patio del recreo. Por un lado, se trasladaron las letrinas de sitio, de modo que las aguas negras ya no pasaran por el terreno en que jugaban los alumnos. Patrick, que dejó una vida fuera de Kibera como Pastor protestante para venir a servir ‘a la comunidad’, construyó también dos letrinas para los vecinos, que no contaban con esas ‘comodidades’.

Me enseñó un ricón de ese patio enano. ‘Aquí irá el huerto’, anuncia sin percibir en su frase ningún eufemismo. Yo solo podía ver un metro cuadrado de tierra reseca llena de trozos de plástico viejo.

En su último mail me pide ayuda para levantar cuatro aulas ahora que están de vacaciones. Cada una de ellas, con materiales y trabajo de obreros, viene a costar 260€. También me dice que tiene un buen plantel de profesores (yo les conozco, y sé que son gente muy entregada), pero que no logra pagarles durante las vacaciones porque no tiene ingresos (en esos meses los niños no pagan) y teme que le abandonen. Un profesor allí viene a cobrar unos 60€ al mes, ¡incluso menos que entre nosotros!

Niño mirando al patio antes de las obras: el agua negra se adivina arriba

La vida en Kenia es un reto. Más este año, de fuertes conflictos electorales, en los que la violencia entre los dos principales partidos políticos y el desorden provocado por ella -¡querido por ella- está impidiendo que la economía sin músculo de los pobres eche a andar. Sin ingresos los comercios no venden. Si no venden, los dueños no pueden pagar escuelas. Si no pagan escuelas estas no pueden contar ni con comida ni con profesores. El círculo vicioso de la pobreza es inmisericorde.

El profesor en clase. Pegados, sin puertas, tienen otras tres aulas

Karibu Sana solo quiere ser una aportación que rompa esa perversa circularidad.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Otras historias del Diario

Nuevas peticiones de ayudas y campaña de Navidad

La vida cotidiana de Karibu Sana es, a Dios gracias, tranquila: niños que van al colegio todos los días, y comen, y crecen, y juegan. De nuestro lado, giros a principio de mes a los donantes recurrentes, y maravillosas sorpresas de donaciones puntuales que suceden con frecuencia. el resumen: 427 niños y niñas teniendo una

Seguir leyendo >>

Eldoret, hospitales, cumpleaños

Carta de Sister Lucy Desde Eldoret (a 200 km de Nairobi). Financiamos los estudios de 24 niños y niñas a los que cuida, de familias sin recurso alguno. Dice: «Quería saludarte y mandarte calurosos saludos de parte de los niños. Todos están muy bien, felices en la escuela. Os agradecemos muchísimo vuestra gran ayuda en

Seguir leyendo >>

Una entrevista sobre Karibu Sana

Acaban de enviarme desde Strathmore University una entrevista que me hicieron sobre nuestro proyecto. La verdad es que esa universidad nos ayuda mucho: son nuestro socio local sobre el terreno y controlan que las ayudas lleguen siempre bien a destino, a los niños. Os aconsejo visitar su web: parte de nuestro sueño es que muchos

Seguir leyendo >>

Samuel estudiando en su habitación en Kwetu.

Recibe el Diario de Karibu Sana en tu mail