Informe Karibu Sana 2025

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Velma y sus amigos en un descanso entre clases

Hace tiempo que quería presentaros información sobre cómo ha ido nuestro Proyecto Karibu Sana en 2025. Nos ha costado un poco recabar todos los datos porque coincide que enero es el mes en el que los niños en Kenia se incorporan al colegio, y nuestro socio local, Michael Babu, ha estado muy cargado de trabajo para poder organizar con las familias y las escuelas la recepción de nuestros alumnos. Ya podemos presentaros cómo ha sido el año pasado. Se puede resumir en una sola palabra: espectacular.

Lo primero a destacar es que Karibu Sana ha cumplido 10 años de existencia. Todo empezó en octubre de 2015, en uno de mis primeros paseos en Nairobi (llevaba allí poco más de un mes), cuando me encontré con un chico, Víctor, que me llevó a plantearme qué podía ir tan mal para que un chiquillo de doce años estuviera en la calle mendigando unas monedas en vez de recibiendo una educación. Esa pregunta condujo a la búsqueda de información, a aprender lo poco que costaría llevarle a un colegio, a ir ‘escalando’ esa posibilidad para cubrir el caso de Víctor y el de muchos otros como él. Para lograrlo lo fundamental, como sabes, es la ayuda que prestan las personas que formamos Karibu Sana. Es con esas donaciones como podemos dar ayudas. Por eso mismo, comienzo con los datos de ingresos.

Barbra

Ingresos

En 2025 el total de ingresos por donativos en Karibu Sana ha sido de 168.795,72 euros. 

Los podemos dividir en dos conceptos fundamentales: donantes de Karibu Sana (116.773,27€) y donantes para un proyecto específico en uno de los centros con los que colaboramos, Dorothea Rescue Centre (52.022,45€). Este segundo concepto ha sido liderado por Lucía, quien ha llevado a cabo una campaña realmente eficaz de captación de fondos con las que ayudar a este centro dedicado al rescate, recuperación y reinserción de niñas de la calle. Esos euros han servido para la construcción de un dormitorio para las niñas, de una biblioteca y de las oficinas de las personas que administran el centro.

A la cifra de donativos hay que añadir el acuerdo que tenemos con Fundación Adey, que este primer año hemos aplicado de modo total a Dorothea Rescue Centre, y que ha sido de 60.000€. La Fundación Adey ha renovado esta donación para 2026.

Por lo tanto, el total de ingresos de Karibu Sana en 2025 ha sido de 228.795,72 euros. Esta cifra es el máximo que hemos alcanzado en los 10 años del proyecto. A día de hoy, en estos diez años, ya hemos enviado bastante más de 1.000.000 de euros al proyecto.

Por otro lado, el número de distintos donantes es elevado. En Karibu Sana han participado 218 personas o entidades diferentes. Los donantes directos para Dorothea Rescue Centre han sido 71. Eso hace un total de 288 personas o entidades distintas que colaboran con lo que hacemos en Kenia. La mayoría son donantes recurrentes, con cantidades entre los 10 y los 300 euros mensuales, que aportan el 80% de los ingresos del proyecto. 

Charlando con Mary, niña masai que vive en el campo.
Algunos beneficiarios son realmente jóvenes…

Gastos

A vista de pájaro, luego seré más específico, los gastos han sido los siguientes:

En 2025 hemos enviado a nuestro socio local, Strathmore University, un total de 181.755,444 euros.

Los gastos bancarios han ascendido a 964,80 euros.

El mantenimiento de la web han sido 212,57 euros.

Los costes indirectos (nuestra aportación a la Fundación Promoción Social, que gestiona el proyecto, las donaciones y los certificados, que consigue colaboraciones para el proyecto de empresas y de otras fundaciones) ha sido de 11.814,23 euros. Esta cifra es el 7% de los ingresos. Es decir, el 93% de cada euro donado llega a destino. Es evidente también que esto resulta mucho más económico que la contratación de algún gestor, y que es un gasto muy proporcionado con el tamaño de Karibu Sana.

El total de gastos ha sido, por tanto, de 194.747,04 euros. A esto hay que añadir los 60.000 euros provenientes de Fundación Adey y empleados en Dorothea Rescue Centre. Con ellos los gastos de 2025 ascienden a 254.747,04. Es también una cifra récord en nuestros 10 años de existencia.

Como se ve, entre ingresos y gastos hay una diferencia negativa que asciende a un total de –25.951,32 euros. Este desfase se debe a un cierto retraso en dos donativos con los que contábamos, que nos han llegado en los primeros días de enero, y que ascienden a 27.000 euros. Con estos últimos ingresos las cuentas han quedado a la par. 

Comparemos con el año anterior. En 2024 el total de ingresos fue de 122.228,42 euros. El total de gastos ascendió a 134.693,48. Creo que esto ayuda a ver que 2025 ha sido un ejercicio fantástico, que el Proyecto Karibu Sana ya tiene una evidente madurez (¡10 años!), y que ―a pesar del lógico ‘cansancio’ que se puede experimentar en algún donante porque lleva ya muchos años con nosotros, o a los cambios de circunstancias de otros que se han visto obligados a dejar de colaborar― el proyecto cuenta con una buena salud económica. Nos cuesta cubrir los objetivos pero, gracias a Dios y a vuestra generosidad, lo estamos logrando.

Construcción en Dorothea Rescue Centre
Lucía viendo la construcción desde dentro

Datos del proyecto en Kenia

Actualmente tenemos 20 alumnos en Eldoret, la tercera ciudad del país, a los que sigue de cerca Sister Lucy, una monja volcada con los más necesitados de esa zona del mundo. Una de las niñas de este grupo ha sacado nuestra máxima nota en Secundaria–selectividad: ¡un 10! Quiere estudiar medicina.

En Dorothea Rescue Centre nos encargamos de la escolaridad de 65 niñas, todas rescatadas de la calle. Tienen entre 5 y 13 años de edad.

Ayudamos al colegio Desert Streams of Kibera financiando la matrícula de 80 niños y niñas entre 2 y 12 años. La idea es que el colegio, con el que tratamos desde hace mucho, haga que todas las familias colaboren con alguna cantidad en la educación de sus hijos y que con nuestro apoyo se puedan dar becas a los casi 240 alumnos de esta pequeña escuela. También les pedimos que usen estos fondos primeramente para pagar con puntualidad a los profesores y empleados.

De los niños de Kwetu Home of Peace, rescatados también de la calle, atendemos las necesidades educativas de 20. Todos ellos estudian en internados (boarding schools), primando así su seguridad y que se puedan centrar en estudiar. Uno de ellos, a pesar de su dura historia, ha logrado nota suficiente para ir a la universidad.

Con los nuevos zapatos para ir al colegio

Atendemos la educación de 90 estudiantes de Destiny Junior, un colegio en un barrio de chabolas de Nairobi. Es una bendita carga que heredamos de una ONG chilena que se quedó sin fondos. Llevamos con ellos ya cinco años.

El resto de alumnos de Karibu Sana son otros 150, dispersos por todo el país. Muchos de ellos llevan ya varios años con nosotros y vemos con claridad cómo les estamos facilitando a ellos su infancia y a sus padres su crianza. 

Aparte hemos comenzado a ayudar a varios jóvenes de Karibu Sana con sus estudios universitarios. La eficacia de lo que hacemos logra que algunos de nuestros estudiantes logren lo que sin nuestro apoyo hubiera sido imposible: a pesar de venir de entornos completamente desfavorecidos alcanzan las notas necesarias para poder acceder a la educación superior. En Kenia sólo puedes ir a la universidad si en la nota final de bachillerato/prueba de acceso tienes una C+, es decir, algo más que notable. Dadas las diferencias de medios entre los distintos colegios, y el hecho de que algunos colegios con recursos corrompen a funcionarios del Ministerio de Educación para hacerse con los exámenes de acceso, es impresionante que estos chicos y chicas lleguen tan lejos. En concreto, en 2025 hemos apoyado a Lameck con su alquiler mientras terminaba su grado en Strathmore University, a Moses que sigue con sus estudios de derecho, a Vincent que se prepara en enfermería, y a Eric mientras avanza en su grado en odontología en la ciudad de Tala. Me da la sensación, por lo que contaré al final, que éste va a ser uno de nuestros campos clave en el futuro.

Educación, infancia segura, nutrirse bien

Apoyamos a varias familias en las que hace cabeza una madre enferma, y a varios huérfanos totales, pagándoles el alquiler de sus casas (a menudo chabolas, que cuestan 20€ al mes de alquiler) y dándoles dinero para comida y subsistencia. No es nuestro modo central de ayudar, pero siempre se trata de situaciones desesperadas que nos han movido a ello. Martha, Samuel, Ian, Moses, mama Joel, Ann, Samuel, etc., nos suponen un gasto anual de 8.435 euros.

Como acciones extraordinarias hemos pagado un pozo en Tresgard, Eldoret, promovido por Sister Lucy, y que ha costado 5.351 euros. En la construcción del dormitorio, la biblioteca y los espacios de gestión, counseling, etc., de Dorothea se han utilizado 48.910 euros. Y en la compra de una máquina de tejer para Phyllis, iniciativa promovida por una donante que estuvo en Nairobi, se han gastado 1.041 euros conseguidos por esa donante. Con esta máquina Phyllis produce uniformes para los colegios del barrio de chabolas en el que vive y del que tiene el propósito de por fin salir, junto a sus cinco hijos, uno de los cuales ha terminado este año la carrera universitaria como primero de su promoción y otra que ha terminado el colegio con media para ir a la universidad.

El primer jersey de la máquina de coser: tejiendo futuro

Retos

  1. Un reto de todo proyecto, especialmente cuando depende de donativos de particulares, es el de sostenerse en el tiempo. Hemos crecido mucho desde que comenzamos en 2015 con poco más de 15 chicos y chicas. Ahora son 435 los que acompañamos al colegio, además de todas las demás acciones que he descrito. El proyecto ha alcanzado un tamaño que nos permite seguir de cerca a nuestros beneficiarios. En cuanto a ingresos, vamos cuadrando aunque con esfuerzo.
  2. Por eso un reto sería el de aumentar el número de donantes. Tenemos para esto una oferta de colaboración de María, que lleva muchos años dedicada al marketing y que trabaja fundamentalmente en Londres. A ver cómo vamos concretando la posibilidad de abrir horizontes hacia donantes de Gran Bretaña. Y cualquier idea para llegar a más gente en España será muy bienvenida. A veces hay personas que me preguntan cómo se puede ayudar o si se puede hacer ‘voluntariado’. Creo que la ayuda que más necesitamos va en esta línea: ¿cómo llegar a más personas que, como tú, deseen ayudar a niños y niñas sin recursos en un lugar lejano de África del Este? 
  3. El gran reto son los niños y niñas que van terminando el colegio. El dato que os comparto ahora es asombroso: en noviembre de 2025 se presentaron al KCSE (equivalente a nuestra Selectividad, EBAU o PAU) 19 alumnos de Karibu Sana: 14 chicos y 5 chicas. Como he dicho, la nota mínima para entrar en la universidad es una C+. Pues bien, 15 de estos candidatos lograron esa nota mínima o se situaron por encima. Y 4 de ellos han sido chicas. Así, Teresa tuvo una A-; Antonina, Magdalena, Ibrajim, Samuel, Vincent, Makare, Calviño, Phillip y Felix sacaron una B o una B-; Felix, Simon, Brian, Hillary y Mary obtuvieron la C+. Lamentablemente, Samuel se quedó en la C y otros tres se quedaron en la nota mínima, la D. Dicho de otro modo, el porcentaje de alumnos de Karibu Sana que hicieron el examen KCSE y pueden ir a la universidad es del 73%. La media en el país (alumnos presentados que logran C+ o superior) es del 26%. El reto que se nos abre es cómo ayudarles a que puedan cumplir este sueño. Ten en cuenta que el nivel de trabajo (y salario) al que podrían aspirar tras una carrera supondría que tanto ellos como sus familias escaparan de la pobreza. Los gastos de unos estudios universitarios son mucho más elevados que los del colegio: hay que pagar la matrícula y, casi siempre, una residencia, además de gastos de bolsillo para que puedan estudiar con un mínimo de dignidad.

¿Cómo lo haremos? Estamos dándole vueltas. Primero, les orientaremos para que puedan solicitar todo tipo de becas, si bien la situación del país es de profunda crisis económica. Además les exigiremos una propuesta en la que nos presenten un proyecto personal que incluya un cálculo de gastos y cuánto van a poner ellos por medio de su trabajo, familias, comunidades, etc. Lo hacemos con todos los mayores de edad: pedirles que colaboren en su propia educación de una manera activa y ambiciosa. Tratamos así de evitar la dependencia o el ‘complejo’ por ‘ser pobre’. Y después, como siempre, buscaríamos los recursos necesarios.

Primer día en la universidad
  1. A este reto se suma el de los alumnos que no han llegado a la C+ pero que pueden, y deben, mejorar su formación, por ejemplo estudiando una formación profesional. El planteamiento con ellos sería similar: un proyecto razonado de aprendizaje, un compromiso de colaboración también económica para que formen parte activa de su propio futuro. Estamos trabajando con varios de ellos para que decidan serenamente qué quieren intentar hacer con su futuro.
  2. Otro reto es fortalecer Dorothea Rescue Centre y Kwetu Home of Peace. Los dos trabajan con niñas o niños rescatados de la calle, que son especialmente vulnerables. Tenemos un estrecho contacto con Sister Carol y con Sister Janerose, que dirigen las dos instituciones, para lograr ‘cerrar el círculo’, esto es, plantear un programa completo que vaya desde el rescate en la calle hasta la preparación profesional para que en el futuro escapen de la pobreza. La solución pasa por la educación, y por la formación y justa remuneración de las personas que están directamente implicadas en el rescate y reinserción de estos chicos y chicas (las sisters, educadores sociales, psicólogos, gerentes, cocineros, etc.). 
  3. El reto principal de Karibu Sana tiene que ver con su actividad principal: financiar la educación de niños y niñas para asegurar que se formen, que crezcan en un ambiente seguro, que aprovechen el tiempo, que puedan comer todos los días, que sus madres les puedan dejar en la escuela y buscar un trabajo ese día con el que poder darles de cenar. Aquí mantenemos nuestra cifra habitual de 430 estudiantes. Como sabes, pedimos a los padres que se comprometan con nuestro trabajo, exigiéndoles que ellos paguen el trimestre más breve, así como los libros y uniformes. No queremos que renuncien a su responsabilidad con sus hijos, y sí que valoren la ayuda que tratamos de proporcionarles. La pobreza de un país como Kenia no es imaginable para nosotros. Lo que sí sabemos es que el compromiso de una madre, de un padre, por el cuidado de sus hijos puede alcanzar cotas heroicas. Nosotros nos dedicamos a ser apoyo en esa tarea para que les sea más fácil, para que disminuya su nivel de estrés, y para que sus hijos vivan en un entorno de seguridad y de cariño.

    Otros deben buscar la formación profesional: Víctor trabaja instalando aire acondicionado
  4. Nada de todo esto sería posible sin la ayuda continuada de los que formáis Karibu Sana. Por ese motivo, el reto final de este año es seguir agradeciendo vuestra generosidad y volver a pediros que nos ayudéis a encontrar más gente que pueda compartir un proyecto tan sencillo y eficaz como el nuestro: si cada socio donante aporta un socio donante más, el avance de Karibu Sana en 2026 sería imbatible.

Muchas gracias

Javier Aranguren

Fundador del Proyecto Karibu Sana

jarangurenechevarria69@gmail.com

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