¡Dos colegios!

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Victor y Austin

He hablado con un colegio de Alicante. Han iniciado la siguiente campaña: proponer a los padres de los alumnos que van a hacer la Primera Comunión que ofrezcan a sus hijos la posibilidad de que parte de sus regalos sea dinero para ayudar a algún alumno en Kenia. La condición es que  los pequeños lo entiendan y sea voluntario. Me parece una iniciativa impresionante, muy acorde con lo que significa la Eucaristía.

He hablado con un colegio de Madrid. Se divide toda la escuela en cuatro grupos y uno de ellos adopta a Karibu Sana (es decir, a los niños y niñas de Kenia) como ‘proyecto solidario’ para los próximos años. Para empezar hemos quedado en que se dediquen a financiar la habitación que queremos construir para niñas sin recursos y en peligro del colegio Desert Streams of Kibera (huérfanas, maltratadas, en riesgo de sufrir abusos, etc.). Es una relación que promete.

Dibujo en Kwetu, hecho por Sara Merguth

Un amigo me ha puesto en contacto con una fundación importante que puede entender y apoyar este tipo de proyecto educativo: tenemos reunión en dos semanas.

Y mientras en Kenia están los niños de vacaciones. El curso empieza en enero. Son, para muchos, meses delicados, porque no tienen mucho que hacer (no les da para ir a campamentos o de vacaciones), y porque  a menudo los padres no pueden asegurar las tres comidas diarias. En el caso de mi querido Austin, que ya tiene 18, le he animado a unirse a un curso de ‘verano’ de Eastlands College of Technology: el muchacho ya tiene claro que quiere ser mecánico, y que desea estudiar la formación profesional que ofrecen allí. Además se lo está pasando bomba.

Cantando de alegría

He pedido a Kwetu (refugio para niños de la calle) que elaboren un listado con los alumnos que quieren que acojamos el curso próximo. Están en ello, y me supongo que serán en torno a 20 (es decir, ¡20.000€ más!). También tengo a Michael Babu y a Mercy Teko (una licenciada en Derecho amiga mía) que se pongan a buscar colegios internos cercanos a Nairobi para poder concentrar a nuestros alumnos y que sea sencillo visitarles.

Por último, recordad que la Navidad es tiempo de hacer regalos (oro, incienso y mirra) a los niños necesitados: ¡el Portal de Belén también está en Nairobi!

¡Gracias!

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Samuel estudiando en su habitación en Kwetu.