8 niñas de Desert Streams

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Se puede ser adolescente en cualquier parte...

Me ha mandado Judy Oloo, la directora de ‘Desert Streams of Kibera’, uno de los colegios en los que tenemos niños, una petición.

Su colegio acoje a esos alumnos hasta que llegan a Standard 8, nuestro 2º de ESO. Al terminar ese año, realizan todos los niños un examen nacional de reválida que decide si pasan o no a la secundaria (de 3º de la ESO a 2º de Bachillerato). Terminada esa etapa llega otra ‘selectividad’ de la que salen, de entre 250.000, los 70.000 candidatos para las universidades públicas y privadas.

Jamila es una de nuestras candidatas. John y Mary, en los lados, son becarios de Karibu

Este año un grupo de 14 alumnos de Desert ha llegado hasta esa meta. Es la 3ª vez que el colegio presenta a sus candidatos. Quizá en 2017 han tenido más mérito porque en enero pasado se quemó el colegio y han tenido sus clases en la sala que compartían con los otros 200 niños (ruido y ruido y ruido, además de incomodidades). Además tienen las condiciones propias de los más pobres de Kibera: falta de libros de texto, ningún apoyo en casa, ausencia de un lugar medianamente decente donde estudiar (la vida transcurre en la habitación única de 12 metros cuadrados). A pesar de esos condicionantes, han pasado a secundaria casi todos.

Pero eso no es la solución de todos los problemas: algunos padres no tienen medios para pagar las ‘fees’ (el precio) de la escuela secundaria. Otros consideran que, siendo niñas y no niños, no merece la pena el esfuerzo: que ayuden en casa y que se casen pronto. Eso, como podéis sospechar, suele desembocar en una falta total de preparación y, con frecuencia, en situaciones de riesgo para embarazos adolescentes (nada que hacer, falta de seguridad, etc.). Además, me asegura, no son pocas las que tienen situación de violencia familiar: padres que beben, madres desquiciadas, palizas…

–¿Podrás encargarte de ellas?– me dice Judy. Me cuenta, por ejemplo, que la de mejores notas se presentó en su casa pidiéndole asilo. ‘Mi padre me pega y no quiero volver con ellos’. Me dice que la única solución apropiada sería que fuera –ellas y las otras 7– a estudiar interna al Oeste de Kenia: donde sus pueblos de origen, lejos de ese agujero que resulta ser Kibera.

Hago números. 100 euros al mes, cada una, durante 10 meses. 800 euros las ocho cada mes, 8.000 euros en un año. ¿No es demasiado? Realmente dispararía los gastos de Karibu Sana.

Y, sin embargo, me digo que por qué no va a ser posible. ¿Acaso no estás tú leyendo esto? ¿Acaso no puedes ayudar, bien con lo tuyo, bien buscando colaboradores, bien con las dos cosas?

Ann Odera (286 puntos en su examen nacional), Dorothy Wantiru (268), Jamila Vujeta (329, la mejor nota), Mildred Mudembu (291), Purity Muhonya (291), y tres chicas más, nos necesitan.

Valerie entre dos hermanas gemelas
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Otras historias del Diario

Dorothea Rescue Centre

Sister Carol dirigió durante unos años Kwetu Home of Peace, la iniciativa de las Sisters de María Inmaculada de Eldoret en la que rescatan niños de la calle y que tanto bien hace. El año pasado le pidieron que fuera a Kitengela, una pequeña ciudad a treinta kilómetros de Nairobi. Allí, con otras monjas, tenía

Seguir leyendo >>

Making Miracles…

Con una pequeña ayuda mensual se pueden hacer milagros. 24 niños de Eldoret Primero escribe Sister Lucy. Es una monja que vive en Eldoret (a 250 kilómetros de Nairobi) y que atiende a un grupo de 18 niñas y niños paupérrimos. Pertenece a la misma orden que las Sisters que atienden a los niños de

Seguir leyendo >>

Gorros, niños y nuevos amigos

Lo de 2021 nos está dejando asombrados.   De vuelta a clase, ¡por fin! El día 4 de enero abrieron los colegios en Kenia. Llevaban cerrados desde marzo, por culpa de la Covid. Si bien no ha golpeado con tanta fuerza como aquí, sí que se tomaron medidas de prevención, más teniendo en cuenta que

Seguir leyendo >>

Samuel estudiando en su habitación en Kwetu.

Recibe el Diario de Karibu Sana en tu mail