Informe Karibu Sana 2025

Hace tiempo que quería presentaros información sobre cómo ha ido nuestro Proyecto Karibu Sana en 2025. Nos ha costado un poco recabar todos los datos porque coincide que enero es el mes en el que los niños en Kenia se incorporan al colegio, y nuestro socio local, Michael Babu, ha estado muy cargado de trabajo para poder organizar con las familias y las escuelas la recepción de nuestros alumnos. Ya podemos presentaros cómo ha sido el año pasado. Se puede resumir en una sola palabra: espectacular.

Lo primero a destacar es que Karibu Sana ha cumplido 10 años de existencia. Todo empezó en octubre de 2015, en uno de mis primeros paseos en Nairobi (llevaba allí poco más de un mes), cuando me encontré con un chico, Víctor, que me llevó a plantearme qué podía ir tan mal para que un chiquillo de doce años estuviera en la calle mendigando unas monedas en vez de recibiendo una educación. Esa pregunta condujo a la búsqueda de información, a aprender lo poco que costaría llevarle a un colegio, a ir ‘escalando’ esa posibilidad para cubrir el caso de Víctor y el de muchos otros como él. Para lograrlo lo fundamental, como sabes, es la ayuda que prestan las personas que formamos Karibu Sana. Es con esas donaciones como podemos dar ayudas. Por eso mismo, comienzo con los datos de ingresos.

Barbra

Ingresos

En 2025 el total de ingresos por donativos en Karibu Sana ha sido de 168.795,72 euros. 

Los podemos dividir en dos conceptos fundamentales: donantes de Karibu Sana (116.773,27€) y donantes para un proyecto específico en uno de los centros con los que colaboramos, Dorothea Rescue Centre (52.022,45€). Este segundo concepto ha sido liderado por Lucía, quien ha llevado a cabo una campaña realmente eficaz de captación de fondos con las que ayudar a este centro dedicado al rescate, recuperación y reinserción de niñas de la calle. Esos euros han servido para la construcción de un dormitorio para las niñas, de una biblioteca y de las oficinas de las personas que administran el centro.

A la cifra de donativos hay que añadir el acuerdo que tenemos con Fundación Adey, que este primer año hemos aplicado de modo total a Dorothea Rescue Centre, y que ha sido de 60.000€. La Fundación Adey ha renovado esta donación para 2026.

Por lo tanto, el total de ingresos de Karibu Sana en 2025 ha sido de 228.795,72 euros. Esta cifra es el máximo que hemos alcanzado en los 10 años del proyecto. A día de hoy, en estos diez años, ya hemos enviado bastante más de 1.000.000 de euros al proyecto.

Por otro lado, el número de distintos donantes es elevado. En Karibu Sana han participado 218 personas o entidades diferentes. Los donantes directos para Dorothea Rescue Centre han sido 71. Eso hace un total de 288 personas o entidades distintas que colaboran con lo que hacemos en Kenia. La mayoría son donantes recurrentes, con cantidades entre los 10 y los 300 euros mensuales, que aportan el 80% de los ingresos del proyecto. 

Charlando con Mary, niña masai que vive en el campo.
Algunos beneficiarios son realmente jóvenes…

Gastos

A vista de pájaro, luego seré más específico, los gastos han sido los siguientes:

En 2025 hemos enviado a nuestro socio local, Strathmore University, un total de 181.755,444 euros.

Los gastos bancarios han ascendido a 964,80 euros.

El mantenimiento de la web han sido 212,57 euros.

Los costes indirectos (nuestra aportación a la Fundación Promoción Social, que gestiona el proyecto, las donaciones y los certificados, que consigue colaboraciones para el proyecto de empresas y de otras fundaciones) ha sido de 11.814,23 euros. Esta cifra es el 7% de los ingresos. Es decir, el 93% de cada euro donado llega a destino. Es evidente también que esto resulta mucho más económico que la contratación de algún gestor, y que es un gasto muy proporcionado con el tamaño de Karibu Sana.

El total de gastos ha sido, por tanto, de 194.747,04 euros. A esto hay que añadir los 60.000 euros provenientes de Fundación Adey y empleados en Dorothea Rescue Centre. Con ellos los gastos de 2025 ascienden a 254.747,04. Es también una cifra récord en nuestros 10 años de existencia.

Como se ve, entre ingresos y gastos hay una diferencia negativa que asciende a un total de –25.951,32 euros. Este desfase se debe a un cierto retraso en dos donativos con los que contábamos, que nos han llegado en los primeros días de enero, y que ascienden a 27.000 euros. Con estos últimos ingresos las cuentas han quedado a la par. 

Comparemos con el año anterior. En 2024 el total de ingresos fue de 122.228,42 euros. El total de gastos ascendió a 134.693,48. Creo que esto ayuda a ver que 2025 ha sido un ejercicio fantástico, que el Proyecto Karibu Sana ya tiene una evidente madurez (¡10 años!), y que ―a pesar del lógico ‘cansancio’ que se puede experimentar en algún donante porque lleva ya muchos años con nosotros, o a los cambios de circunstancias de otros que se han visto obligados a dejar de colaborar― el proyecto cuenta con una buena salud económica. Nos cuesta cubrir los objetivos pero, gracias a Dios y a vuestra generosidad, lo estamos logrando.

Construcción en Dorothea Rescue Centre
Lucía viendo la construcción desde dentro

Datos del proyecto en Kenia

Actualmente tenemos 20 alumnos en Eldoret, la tercera ciudad del país, a los que sigue de cerca Sister Lucy, una monja volcada con los más necesitados de esa zona del mundo. Una de las niñas de este grupo ha sacado nuestra máxima nota en Secundaria–selectividad: ¡un 10! Quiere estudiar medicina.

En Dorothea Rescue Centre nos encargamos de la escolaridad de 65 niñas, todas rescatadas de la calle. Tienen entre 5 y 13 años de edad.

Ayudamos al colegio Desert Streams of Kibera financiando la matrícula de 80 niños y niñas entre 2 y 12 años. La idea es que el colegio, con el que tratamos desde hace mucho, haga que todas las familias colaboren con alguna cantidad en la educación de sus hijos y que con nuestro apoyo se puedan dar becas a los casi 240 alumnos de esta pequeña escuela. También les pedimos que usen estos fondos primeramente para pagar con puntualidad a los profesores y empleados.

De los niños de Kwetu Home of Peace, rescatados también de la calle, atendemos las necesidades educativas de 20. Todos ellos estudian en internados (boarding schools), primando así su seguridad y que se puedan centrar en estudiar. Uno de ellos, a pesar de su dura historia, ha logrado nota suficiente para ir a la universidad.

Con los nuevos zapatos para ir al colegio

Atendemos la educación de 90 estudiantes de Destiny Junior, un colegio en un barrio de chabolas de Nairobi. Es una bendita carga que heredamos de una ONG chilena que se quedó sin fondos. Llevamos con ellos ya cinco años.

El resto de alumnos de Karibu Sana son otros 150, dispersos por todo el país. Muchos de ellos llevan ya varios años con nosotros y vemos con claridad cómo les estamos facilitando a ellos su infancia y a sus padres su crianza. 

Aparte hemos comenzado a ayudar a varios jóvenes de Karibu Sana con sus estudios universitarios. La eficacia de lo que hacemos logra que algunos de nuestros estudiantes logren lo que sin nuestro apoyo hubiera sido imposible: a pesar de venir de entornos completamente desfavorecidos alcanzan las notas necesarias para poder acceder a la educación superior. En Kenia sólo puedes ir a la universidad si en la nota final de bachillerato/prueba de acceso tienes una C+, es decir, algo más que notable. Dadas las diferencias de medios entre los distintos colegios, y el hecho de que algunos colegios con recursos corrompen a funcionarios del Ministerio de Educación para hacerse con los exámenes de acceso, es impresionante que estos chicos y chicas lleguen tan lejos. En concreto, en 2025 hemos apoyado a Lameck con su alquiler mientras terminaba su grado en Strathmore University, a Moses que sigue con sus estudios de derecho, a Vincent que se prepara en enfermería, y a Eric mientras avanza en su grado en odontología en la ciudad de Tala. Me da la sensación, por lo que contaré al final, que éste va a ser uno de nuestros campos clave en el futuro.

Educación, infancia segura, nutrirse bien

Apoyamos a varias familias en las que hace cabeza una madre enferma, y a varios huérfanos totales, pagándoles el alquiler de sus casas (a menudo chabolas, que cuestan 20€ al mes de alquiler) y dándoles dinero para comida y subsistencia. No es nuestro modo central de ayudar, pero siempre se trata de situaciones desesperadas que nos han movido a ello. Martha, Samuel, Ian, Moses, mama Joel, Ann, Samuel, etc., nos suponen un gasto anual de 8.435 euros.

Como acciones extraordinarias hemos pagado un pozo en Tresgard, Eldoret, promovido por Sister Lucy, y que ha costado 5.351 euros. En la construcción del dormitorio, la biblioteca y los espacios de gestión, counseling, etc., de Dorothea se han utilizado 48.910 euros. Y en la compra de una máquina de tejer para Phyllis, iniciativa promovida por una donante que estuvo en Nairobi, se han gastado 1.041 euros conseguidos por esa donante. Con esta máquina Phyllis produce uniformes para los colegios del barrio de chabolas en el que vive y del que tiene el propósito de por fin salir, junto a sus cinco hijos, uno de los cuales ha terminado este año la carrera universitaria como primero de su promoción y otra que ha terminado el colegio con media para ir a la universidad.

El primer jersey de la máquina de coser: tejiendo futuro

Retos

  1. Un reto de todo proyecto, especialmente cuando depende de donativos de particulares, es el de sostenerse en el tiempo. Hemos crecido mucho desde que comenzamos en 2015 con poco más de 15 chicos y chicas. Ahora son 435 los que acompañamos al colegio, además de todas las demás acciones que he descrito. El proyecto ha alcanzado un tamaño que nos permite seguir de cerca a nuestros beneficiarios. En cuanto a ingresos, vamos cuadrando aunque con esfuerzo.
  2. Por eso un reto sería el de aumentar el número de donantes. Tenemos para esto una oferta de colaboración de María, que lleva muchos años dedicada al marketing y que trabaja fundamentalmente en Londres. A ver cómo vamos concretando la posibilidad de abrir horizontes hacia donantes de Gran Bretaña. Y cualquier idea para llegar a más gente en España será muy bienvenida. A veces hay personas que me preguntan cómo se puede ayudar o si se puede hacer ‘voluntariado’. Creo que la ayuda que más necesitamos va en esta línea: ¿cómo llegar a más personas que, como tú, deseen ayudar a niños y niñas sin recursos en un lugar lejano de África del Este? 
  3. El gran reto son los niños y niñas que van terminando el colegio. El dato que os comparto ahora es asombroso: en noviembre de 2025 se presentaron al KCSE (equivalente a nuestra Selectividad, EBAU o PAU) 19 alumnos de Karibu Sana: 14 chicos y 5 chicas. Como he dicho, la nota mínima para entrar en la universidad es una C+. Pues bien, 15 de estos candidatos lograron esa nota mínima o se situaron por encima. Y 4 de ellos han sido chicas. Así, Teresa tuvo una A-; Antonina, Magdalena, Ibrajim, Samuel, Vincent, Makare, Calviño, Phillip y Felix sacaron una B o una B-; Felix, Simon, Brian, Hillary y Mary obtuvieron la C+. Lamentablemente, Samuel se quedó en la C y otros tres se quedaron en la nota mínima, la D. Dicho de otro modo, el porcentaje de alumnos de Karibu Sana que hicieron el examen KCSE y pueden ir a la universidad es del 73%. La media en el país (alumnos presentados que logran C+ o superior) es del 26%. El reto que se nos abre es cómo ayudarles a que puedan cumplir este sueño. Ten en cuenta que el nivel de trabajo (y salario) al que podrían aspirar tras una carrera supondría que tanto ellos como sus familias escaparan de la pobreza. Los gastos de unos estudios universitarios son mucho más elevados que los del colegio: hay que pagar la matrícula y, casi siempre, una residencia, además de gastos de bolsillo para que puedan estudiar con un mínimo de dignidad.

¿Cómo lo haremos? Estamos dándole vueltas. Primero, les orientaremos para que puedan solicitar todo tipo de becas, si bien la situación del país es de profunda crisis económica. Además les exigiremos una propuesta en la que nos presenten un proyecto personal que incluya un cálculo de gastos y cuánto van a poner ellos por medio de su trabajo, familias, comunidades, etc. Lo hacemos con todos los mayores de edad: pedirles que colaboren en su propia educación de una manera activa y ambiciosa. Tratamos así de evitar la dependencia o el ‘complejo’ por ‘ser pobre’. Y después, como siempre, buscaríamos los recursos necesarios.

Primer día en la universidad
  1. A este reto se suma el de los alumnos que no han llegado a la C+ pero que pueden, y deben, mejorar su formación, por ejemplo estudiando una formación profesional. El planteamiento con ellos sería similar: un proyecto razonado de aprendizaje, un compromiso de colaboración también económica para que formen parte activa de su propio futuro. Estamos trabajando con varios de ellos para que decidan serenamente qué quieren intentar hacer con su futuro.
  2. Otro reto es fortalecer Dorothea Rescue Centre y Kwetu Home of Peace. Los dos trabajan con niñas o niños rescatados de la calle, que son especialmente vulnerables. Tenemos un estrecho contacto con Sister Carol y con Sister Janerose, que dirigen las dos instituciones, para lograr ‘cerrar el círculo’, esto es, plantear un programa completo que vaya desde el rescate en la calle hasta la preparación profesional para que en el futuro escapen de la pobreza. La solución pasa por la educación, y por la formación y justa remuneración de las personas que están directamente implicadas en el rescate y reinserción de estos chicos y chicas (las sisters, educadores sociales, psicólogos, gerentes, cocineros, etc.). 
  3. El reto principal de Karibu Sana tiene que ver con su actividad principal: financiar la educación de niños y niñas para asegurar que se formen, que crezcan en un ambiente seguro, que aprovechen el tiempo, que puedan comer todos los días, que sus madres les puedan dejar en la escuela y buscar un trabajo ese día con el que poder darles de cenar. Aquí mantenemos nuestra cifra habitual de 430 estudiantes. Como sabes, pedimos a los padres que se comprometan con nuestro trabajo, exigiéndoles que ellos paguen el trimestre más breve, así como los libros y uniformes. No queremos que renuncien a su responsabilidad con sus hijos, y sí que valoren la ayuda que tratamos de proporcionarles. La pobreza de un país como Kenia no es imaginable para nosotros. Lo que sí sabemos es que el compromiso de una madre, de un padre, por el cuidado de sus hijos puede alcanzar cotas heroicas. Nosotros nos dedicamos a ser apoyo en esa tarea para que les sea más fácil, para que disminuya su nivel de estrés, y para que sus hijos vivan en un entorno de seguridad y de cariño.

    Otros deben buscar la formación profesional: Víctor trabaja instalando aire acondicionado
  4. Nada de todo esto sería posible sin la ayuda continuada de los que formáis Karibu Sana. Por ese motivo, el reto final de este año es seguir agradeciendo vuestra generosidad y volver a pediros que nos ayudéis a encontrar más gente que pueda compartir un proyecto tan sencillo y eficaz como el nuestro: si cada socio donante aporta un socio donante más, el avance de Karibu Sana en 2026 sería imbatible.

Muchas gracias

Javier Aranguren

Fundador del Proyecto Karibu Sana

jarangurenechevarria69@gmail.com

¡Alumnas asombrosas!

¡Feliz 2026!

Con la llegada del nuevo año los chicos y chicas que terminaban el colegio y habían hecho el examen nacional, equivalente a la Prueba de Acceso a la Universidad, han recibido sus notas.

Sister Lucy escribe desde Eldoret sobre Angeline. Ha obtenido uno de los mejores resultados del país, con 10 en todas las materias. Angeline no podía acceder al colegio porque su familia no tenía 20€ al mes para pagar la matrícula. Sister Lucy se encargó de ella, junto a unos cuantos más, y nos pidió ayuda. Ahora esta chica tan asombrosamente inteligente quiere hacer medicina. Evidentemente, aunque consiga una beca del estado (que no es fácil porque el país va muy mal económicamente) seguirá necesitando ayuda para poder estudiar. ¿Nos quedamos a su lado?

El mensaje de Sister Lucy

Me llamó también Magdaline. La conocí cuando tenía 9 años. Ahora ha terminado su secundaria. Vive en una chabola mugrienta, el padre les abandonó cuando tenía 4, y ha vivido con sus 5 hermanos y su madre. Esa nota, B, notable, para una chica tan desfavorecida es asombrosa en Kenia. Siguiente paso: estudiar derecho. Debería entrar en cualquier facultad, pero no tiene medios económicos. Le he animado a mirar en varias universidades (ella quiere Strathmore, donde yo di clase), a hacer un presupuesto, a buscar becas, a ver cuánto podría poner su familia (hemos ayudado a su madre con un negocio). Y luego iremos nosotros.

Mujeres muy jóvenes, muy trabajadoras, inteligentes, tremendamente valientes.

¡No podemos dejarlas solas con sus magníficos sueños!

 

Posdata: ayer me contaba Michael Babu que estas dos chicas no son las únicas que han pasado con éxito el examen nacional y que son varios más los que están en condiciones de acceder a la universidad. En breve me pasará un informe. Uno de ellos es un chico de Kwetu Home of Peace: de vivir en la calle como street boy a las aulas de educación superior. ¡Es impresionante! Y es gracias a vuestra ayuda.

¡Feliz Navidad!

¡Desde Karibu Sana varios centenares de niñas y niños os desean feliz Navidad y un prospero 2026!

La celebración del nacimiento del Niño Jesús en la pobreza de Belén nos recuerda a la situación terriblemente desfavorecida de nuestros beneficiarios, y la visita de pastores y magos (cada uno con sus posibilidades: un trozo de queso, un poco de leche, oro, incienso y mirra) me trae a la memoria vuestras aportaciones, que hacen posible el bien que Karibu Sana lleva desarrollando desde hace 10 años.

Hoy son ya cientos los chicos que han podido estudiar y vivir una infancia más segura con nuestra colaboración. El Niño en el portal y su Madre, María, seguro que se sonríen al ver de qué modo estamos junto a ellos cuando cuidamos de otros.

¡Qué Jesús, José y María os llenen de alegrías estas semanas y todo 2026!

 

Javier

PD: La imagen representa a las niñas de Dorothea Rescue Centre junto a la Virgen. Me la pasó Lucia Buxens, que se encuentra estas Navidades con ellas en Kenia

 

¡10 años del Proyecto Karibu Sana!

¡10 años del Proyecto Karibu Sana! Hace pocos días caí en la cuenta de esta pequeña efeméride.

Cuento su inicio en el libro Cien pares de zapatos. Lo motivó el encuentro con un niño que me pidió de comer un viernes por la tarde, cuando yo salía a tratar de dar un paseo por Nairobi. De ahí nació una relación con él, Víctor, que me abrió las puertas de su familia y de sus amigos. Y que me hizo reflexionar sobre algo a lo que sigo dando vueltas:

Yo no puedo hacer nada contra ‘la pobreza’, un monstruo inabarcable, pero sí podría conseguir de modo inmediato que este niño estuviera en clase y no pidiendo por la calle.

Victor
Victor, el día en que le conocí: octubre de 2015

Ése fue el punto de partida: Víctor, sus hermanos y hermanas, su amigo Fidel y sus hermanos y hermanas… En una semana tenía 14 niños a los que llevar al colegio por 20€ al mes cada uno. No fue más que el arranque. Hoy son más de 450, y ya hay muchos que han terminado su periplo educativo y que viven su vida.

Víctor me escribe semanalmente a través de WhatsApp. Está más que contento, ¡orgulloso! Su vida no ha sido fácil: sus padres son bastante caóticos, han pasado mucha hambre, él no estaba habituado a estudiar y sus notas no fueron brillantes, el embarazo adolescente de una hermana, hacinados en una sola habitación siete personas, …, todo lo que la pobreza extrema puede llevar consigo.

Sin embargo, él ha salido adelante: tras bastantes titubeos, ya lleva varios meses trabajando en una empresa de instalación de aire acondicionado.

Me escribía el pasado 9 de noviembre:

Estoy trabajando y ganando dinero para poder pagarme un curso de formación (una FP). El trabajo durará tiempo pues es en una empresa seria, pero tengo un plan en la recámara: ir ahorrando para empezar mi propio negocio. Eso es parte de mi sueño, ser mi propio jefe y hacer que las cosas funcionen. Estoy contento porque soy quien lleva el pan a casa y muy pronto tendrá lugar un gran cambio a mejor.

Victor está contento porque se ha dado cuenta de que, a pesar de ser extremadamente pobre, puede salir adelante con su propio esfuerzo, no depende de nuestra ayuda para lograrlo, no necesita ser dependiente.

Víctor, a la izquierda, diez años después, con varios compañeros de trabajo

Esto es una idea clave en nuestro modo de entender la cooperación: ayudar sin crear dependencia. Por esto, a todos los padres, y a todos los chicos que cumplen 18 años, les pedimos que colaboren con nosotros en su propio proyecto (los padres pagan un trimestre del colegio, los jóvenes nos presentan un proyecto de lo que quieren estudiar y nos dicen cúanto dinero van a poner ellos y cómo lo van a ganar). Queremos que tengan claro que la pobreza no les hace menos valiosos. Y nos está funcionando.

¡10 años del Proyecto Karibu Sana! ¡Gracias por formar parte de esta aventura!

Transformar Transform School

María Beamonte e Iván Aznar, que trabajan en Fundación Promoción Social —que gestiona Karibu Sana— estuvieron en Nairobi hace pocos días por motivo de un congreso internacional. Fue ocasión para que visitarán diversas iniciativas en las que ayudamos.

Iván y María en Kwetu Home of Peace
Luis Borrallo representa a Strathmore University, nuestro socio local en Kenia
María, Iván y Michael Babu en el congreso de cooperación en África.

Quedaron muy positivamente impresionados con todo pero les impactó la pobreza de Desert Streams y de Transform School, dos escuelas del slum de Kibera en las que aportamos  bastantes becas.

El problema es que trabajan con los más pobres, y ser pobre en Kenia es no tener nada. Por eso los colegios están en pie de milagro y los padres de los niños apenas pueden aportar nada para financiar la educación.

Sin embargo, nosotros insistimos en este aspecto siempre: la primera responsabilidad de la educación debe ser de los padres, o de los mismos estudiantes si ya son adultos, y nuestro papel es de ayuda subsidiaria. Es decir, no sustituimos sino que apoyamos o acompañamos.

Patrick, director de Transform y fuera de serie

Patrick, pastor protestante, es el director de Transform School.

—“¡Este hombre es un santo de altar!, ¡lo da todo por estos niños!”, me decía María asombrada.

Y así es, desde hace ya más de quince años. Le pedí una propuesta para adecentar la escuela. Os pongo fotos. El total de la pintura, mejora de la instalación eléctrica y algunos muebles y pizarras, es de apenas 3.000€. Le he pedido que plantee alguna cosa más, que conseguiremos el dinero para financiarlo y para que sus casi 200 niños y niñas se encuentren en unas instalaciones mejores.



El siguiente paso será elaborar con él un programa de alimentación: muchos de esos niños están en el colegio 12 horas al día, mientras sus madres trabajan, y sólo tienen una comida. Queremos introducir el desayuno, pero mantener eso en el tiempo tiene un coste importante: ¡son 200!

¿Puedes ayudarnos a conseguir donantes para los 3.000€ con los que empezar a transformar Transform School?

¡Gracias!

Ahora que comienza el curso

Septiembre supone el fin de nuestras vacaciones y el comienzo de trabajos y de clases. Algo similar ocurre en Kenia, aunque en su caso el parón de agosto dura dos semanas y ya desde el 20 de ese mes están de vuelta al colegio.

Lameck con un médico español en Kwetu Home

En julio ocurrió una cosa muy curiosa. Tengo un amigo que es sacerdote, párroco en Madrid, y que fue a Nairobi en julio con un grupo de voluntarios. Visitaban un santuario católico allí cuando se le acercó una monja católica keniana que directamente le preguntó:

“Do you know Javier Aranguren?” (¿Conoces a Javier Aranguren?).

Y no solo me conocía, sino que nos habíamos encontrado tres días antes de su viaje.

Total, la monja era Sister Carol, fundadora de Dorothea Rescue Centre, e invitó al sacerdote y a su grupo a que tuvieran una visita al centro que incluyera una misa pidiendo por Dorothea y por los donantes de Karibu Sana. La tuvieron y pusieron presidiendo todo ¡una foto mía!

El cura, las voluntarias, monjas, niñas, y mi foto

Pues que os conste que eran oraciones por todos.

Desde Dorothea nos manda esta foto Lucia Buxens que se ha pasado unos días con ellas a la vez que ultiman detalles del proyecto que va a financiar allí entre un montón de pequeños donantes que han querido colaborar con este proyecto concreto y la fundación de PwC a través de Karibu Sana.

Lucia y las niñas de Dorothea

Os pongo también una foto de Victor, nuestro primer beneficiario, que está trabajando duramente para sostener a su familia y ahorrar un dinero con ellas que colaborar con nosotros en el pago de sus estudios de FP superior que empezará en enero. Está muy agradecido a todos vuestros esfuerzos.

Víctor, que es todo un mozo. Le conocí a sus doce años!!

Empezamos un curso en el que vamos a ayudar a que muchas vidas mejoren.

Emmanuel en su primer día de universidad, el 1 de septiembre

La victoria de Lameck

En la universidad medieval, cada vez que un alumno terminaba su grado se consideraba una victoria. Y si era el primero de una región el que lo lograba, su universidad pintaba un ‘Victor’ en una pared del claustro, registrando su nombre y la fecha de la victoria.

Así nos ha pasado hace poco con Bossvill, y ahora con Lameck.

La carta de Lameck

A Lameck lo conocí en 2016, al final de mi estancia en Kenia. Era un alumno de Desert Streams, de mirada despierta, y sin recursos para hacer la Secundaria: sin padre, malvivía con su madre y hermana en una chabola y no tenían apenas ingresos. Judy Oloo (directora de Desert Streams) me habló de él, pude conocerle, era simpatiquísimo y muy listo: apostamos por ayudarle a financiar el equivalente al bachillerato. Y lo hizo muy bien, en un colegio en Nairobi pero interno, lejos de Kibera.

Lamck con gorro rojo en 2016
Cuando terminó la Primaria

Tras la selectividad vio que la nota le permitía ir a la universidad. Sin recursos, pidió una beca para estudiar contabilidad en Strathmore University (donde yo di mis clases). Le dijimos que nos encargaríamos desde Karibu Sana de lo que no pudiera cubrir la beca: residencia, libros, ordenador, comidas…, a cambio de lo que él pudiera poner de su parte.

La semana pasada concluyó con la ceremonia de graduación, y me ha hecho llegar esta carta tan emocionante:

La carta de Lameck

De: Lameck Wangudi
Para: Javier Aranguren
8 de julio de 2025
ASUNTO: GRACIAS

Te escribo deseando que te encuentres bien de salud y de ánimo.

Al sentarme a escribir esta carta, me invade un poderoso sentimiento de gratitud y de nostalgia. Un sentimiento de gratitud. Acabo de terminar mis estudios universitarios y me he graduado oficialmente en Contabilidad, un hito que todavía me parece increíble. En su base, se encuentra tu patrocinio, tu fe en mí y tu inquebrantable generosidad.

No sólo me proporcionastes mi educación, sino algo de mayor valor: una oportunidad para construir una vida con propósito y significado.

Gracias a ti, pude experimentar la vida universitaria al completo. Asistí a clase cada día con la certeza de que alguien confiaba en mis capacidades. Participé en actividades, liderazgo y servicios comunitarios, que me convirtieron en una persona más segura, reflexiva y capaz.

He hecho que mi madre se sienta orgullosa. Gracias a ti ella sonríe y agradece todo lo que has hecho por mí.

Además de estos logros académicos, he sido capaz de desarrollar habilidades de comunicación, disciplina, resiliencia y un mayor sentido de la responsabilidad. He aprendido a trabajar con la gente, a dirigir con compasión y a ser resistente en la adversidad, cosas que ningún libro de texto podría haberme enseñado pero que me servirán toda la vida. Tu apoyo me proporcionó el espacio y la seguridad necesarios para convertirme no sólo en un graduado, sino en una persona equilibrada y preparada.

Vuelvo a pensar en el día en que nos conocimos y compartí contigo  tu profunda amabilidad y cómo me conmovió. Ese encuentro me ha acompañado a lo largo de mi vida. Tu elección desinteresada de ayudar a forjar mi destino me ha enseñado mucho: no sólo a tener éxito, sino a tratar de vivir de  modo que haga mejores a otras personas. Me has enseñado el significado de dar sin esperar recompensa alguna, y me gustaría mantener ese espíritu en todo lo que haga.

Al comenzar mi nuevo capítulo, mi intención es trabajar al servicio de los demás, donde pueda llegar a ser una influencia positiva en la vida de otras personas, sobre todo de jóvenes que, como yo, simplemente están buscando a alguien que crea en ellos. Quiero ser ese faro de luz para alguien, igual que tú lo fuiste para mí.

Gracias por acompañarme en este camino, aunque sea desde la distancia. Tu presencia en mi vida es profunda y duradera. Llevaré esta gratitud conmigo para siempre: en todo lo que diga y haga, y enlos modos en que aprenda a devolver lo que se me ha dado.

 

Evidentemente, el ‘tú’ a quien va dirigida esta carta no soy yo, Javier Aranguren, sino todos los que con vuestra generosidad hacéis posible que ayudemos a estos jóvenes.

Lameck, el día de su graduación, con su madre y con Michael Babu, Karibu Sana en Kenia.

Otras grandes noticias

A lo largo de estas semanas han ocurrido otras cosas:

  • Fundación PwC nos hizo entrega del Primer Premio de su IXª edición de su Programa Apadrina, que irá íntegro para la construcción de un dormitorio más para las niñas de Dorothea Rescue Centre. Detrás de este premio hay mucho trabajo de Lucía Buxens y de la Fundación Promoción Social.

Lucía estaba así de feliz
  • En Kwetu Ruai (la casa central de los niños de la calle) acabamos de construir un pozo con el que llevábamos desde el año pasado: vino la máquina de hacer agujeros, la bendijo un sacerdote, y hay un montón de agua que va a hacer un gran servicio a estos niños y a toda la comunidad de la zona rural donde se encuentra la casa.

  • Fr. Edward (don Eduardo Díaz Caballero) visitó Kwetu y Dorothea con Carles y Cris, recién casados de viaje de novios, que quedaron encantados y quieren participar activamente en Karibu Sana. La visita empezó con una Misa con las niñas y terminó con una guerra de globos de agua ¡en la que todas fueron a por el cura!

  • Me llamó por teléfono Benjamin Kipataa, un niño masai con el que estuve en 2016, que ya no es un niño porque tiene 20 años y que ha hecho el primer año de una formación profesional superior en asuntos informáticos: estuve con ellos y con sus vacas cerca de Ruai, él puede acabar siendo el primer urbanita de su familia, y darles un empujón económico excepcional.
Benjamin, con su abuelo (ya fallecido), en 2016.
  • Y mi querido Víctor Mwenda, el primer niño de Karibu Sana, ha logrado aclararse con qué camino formativo seguir tras tiempo de dudas y de problemas familiares. Ha sido todo un proceso de maduración personal por el que confío en que se encuentre en condiciones de sacar un gran provecho a una formación profesional superior en un centro de Don Bosco en Karen, a las afueras de Nairobi.

¡Felices vacaciones!

 

 

Bossvil termina la universidad

Me manda Phyllis, madre de Bossvill, un WhatsApp con la feliz noticia: su hijo acaba de terminar el grado universitario que estaba haciendo en Strathmore University. Y lo ha hecho siendo el primero de la clase. Es otro de los beneficiarios de Karibu Sana que ha logrado este hito.

Mensajes de Bossvill y Phylis

Yo les conocí en noviembre de 2016. La madre compartía la misma habitación con sus cinco hijos en una chabola de Kibera. Los dos varones dormían sentados en una butaca que no tenía almohadones. Ella había sido abandonada por su marido a la semana de nacer la pequeña, Blessings, que ya tiene 13 años. Comenzamos a ayudarles por entonces, con la intención de que todos acabaran por lo menos la primaria. Bosswill era inteligente, trabajador y resiliente: imagínate estudiar para lograr la elevada media que exige la universidad en un lugar oscuro y maloliente, con una sola bombilla colgada del techo, y que compartes con otras seis personas de todas las edades. Él lo ha logrado.

Dice en su texto:

Quiero agradecer a Dios omnipotente por lo lejos que me ha llevado en mi vida académica y en todo momento. Quiero anunciaros que han salido mis resultados y que he sacado una A (un 10, la máxima nota en un entorno muy exigente con las calificaciones)  de media, lo que conlleva el honor de ser Primero de la clase. Gracias por vuestras oraciones y apoyo. Espero que Dios os bendiga en abundancia y que nos veamos el día de la graduación.

Y la graduación la celebrarán el 27 de junio.

El siguiente paso: que Bossvill consiga un buen trabajo, que pueda ayudar a sacar a su familia de la chabola y de la miseria.

Entre tanto, hemos apoyado a su madre, Phyllis, que lleva varios años con un negocio de costura y ropa. Como quiere vender jerseys de uniforme a niños de los colegios de la zona, está a punto de comprar una máquina de tejer (knitting machine) con el apoyo de unas personas de España que la conocieron a través de Karibu Sana. Michael Babu, nuestro socio en Nairobi, está supervisando y dándole orientaciones para que el proceso sea un éxito.

¡Qué gente más valiosa!

Así se te ponen los pelos de alegría

 

Evento de FPS

Hace unos días la Fundación Promoción Social, en la que está el ProyectoKaribu Sana, celebró un evento que hace todos los años presentando su actividad. Vimos un documental realizado con fondos de la Comunidad de Valencia donde se contaba un proyecto de desarrollo social en Guatemala, dedicado a paliar la desnutrición endémica de los niños más pobres de ese país. Me llamo la atención ver hasta qué punto todo (los niños inoentes, el esfuerzo de las madres, el alcance limitado de los negocios, la dignidad infinita de todos los implicados) resultaba idéntico a nuestra gente en Kenia. La pobreza se parece, la dignidad también.

La capacidad de dar

Ha pasado tiempo desde mi última entrada en este diario. Eso señala normalidad: niños y niñas que van a clase en Kenia, gente generosa que cada mes hace una aportación recurrente al Proyecto Karibu Sana, personas que trabajan en la Fundación Promoción Social, o en Strathmore University, o en Kwetu Home of Peace, Dorothea Rescue Centre, Desert Streams School, Transform School of Kibera, etc.

Tampoco hemos parado las gestiones para conseguir donantes que se apunten a esta hermosa batalla por la educación de los niños olvidados. Y en estas últimas semanas han salido adelante algunos objetivos impresionantes.

Legamar International School

Con las profesoras del departamento de Lengua de Legamar y la bolsa con el donativo. ¡Qué gran nivel!

Uno de los que más me gusta es el del Legamar International School, un colegio cercano a Leganés (Madrid) que poco a poco ha ido cogiendo cariño a Karibu Sana y lo está mostrando con hechos. Yo he ido a visitarlo en tres ocasiones. En dos de ellas he podido contar lo que hacemos a diversos grupos de 50 u 80 alumnos (niños y niñas) cada uno. Estudiantes realmente interesados, que sabían escuchar, que se asombraron mientras aprendían. Ya dije que un grupo de bachillerato, a raíz de mi intervención, organizó una venta de chocolate para beber y que nos donó lo que recaudaron.

Ahora ha sido el Departamento de Lengua Española el que se ha volcado. Cada año, en torno al Día del Libro, organizan una feria del libro en Legamar. El alumnado tiene la posibilidad de traer libros que ya haya leído y de venderlos. Cada año apoyan una causa y en esta ocasión hemos sido nosotros. Vendieron (¡y compraron!, porque la feria es entre ellos) más de 500 volúmenes, a dos euros cada ejemplar, y hoy me han hecho entrega (en perfecto metálico: las monedas pesan varios kilos) de 1.170 euros con los que vamos a poder educar a seis niños que vivan con sus padres durante un año.

Hemos recibido también una generosa donación de un particular, estamos a la espera de otra para afrontar el pago de unos pozos, y algunas personas más han comenzado a cooperar cada mes con distintas cantidades. Además, va avanzando el proyecto con las niñas rescatadas de la calle por Dorothea Rescue Centre.

Los planes de Samuel

Sanuek cuando le conocí, hace ocho años

Hablé hace poco, a través de WhatsApp, con Samuel Omondi. Le conocí en 2016, cuando ya llevaba ocho meses viviendo en la calle. Le pude convencer para que se uniera a Kwetu Home of Peace, como niño rescatado de la calle, pero al poco de irme yo de Kenia (enero de 2017) Samuel se escapó porque se le hacía muy duro ir andando a un colegio que estaba a casi diez kilómetros de Kwetu. Una amiga se lo encontró cuatro años más tarde y le animó a retomar el contacto con nosotros: había estado en la calle y en ese momento malvivía en un slum o barrio de chabolas.

Samuel hoy, terminando el colegio

Samuel lo hizo, y rápidamente le pude convencer para que retomara su educación. A pesar de los cuatro o cinco años de diferencia con sus compañeros de clase,  esta vez perseveró en su empeño de educarse. En unas semanas, ya con 20 años de edad, terminará la Secundaria y hará el equivalente a la PAU o Selectividad.

Aunque estudia en Eldoret, cuando tiene vacaciones se acerca a Kisumu (a 500 km de Nairobi), donde creció, y pasa los días con sus antiguos compañeros de la calle. Aprovecha ese tiempo para animarles a una vida mejor. También se ha apuntado a un grupo de apoyo a niños de la calle que hayan sufrido abusos sexuales. Su idea, si la media no lo impide (y espero que no lo haga), es estudiar derecho. Además de muy bueno, es un chico muy inteligente.

Sería un logro impresionante.

Con sus amigos, y compañeros de fatigas, en Kisumu
En una actividad formativa para ayudar a los maltratados

Acuerdo con Fundación Adey

Tras muchos meses de trabajo entre la Fundación Promoción Social y la Fundación Adey, acabamos de poner en marcha un acuerdo. Por él la Fundación Adey donará en 2025 un total de 60.000€ para uno de nuestros proyectos.

Iván Aznar, que ha preparado magníficamente la propuesta desde Fundación Promoción Social

 

La Fundación Adey publica y explica el proyecto en su página web.

Proyecto

El propósito es fortalecer a Dorothea Rescue Centre, centro de acogida para niñas de entre 5 y 12 años que han vivido en las calles, expuestas a violencia, explotación y pobreza extrema. Karibu Sana busca proporcionar acceso a educación primaria y secundaria, y también fortalecer la rehabilitación emocional y física de las niñas para garantizar su bienestar integral.

En el diseño del proyecto ha trabajado Iván Aznar, de Fundación Promoción Social, junto a los expertos  de Fundación Adey. El pasado mes de junio visitaron Dorothea Rescue Centre y Strathmore University, que tiene un papel central como socio local que seguirá de cerca el proyecto.

A estas niñas les encanta bailar

Objetivos

Hemos atendido a varios factores:

Rescate y Rehabilitación:

  • Atención en el Dorothea Rescue Centre, que alberga a 40 niñas y cuenta con recursos para su bienestar físico y emocional.
  • Capacitaciones al personal del DRC en técnicas de rescate, atención psicológica y rehabilitación integral.
  • Protocolos personalizados para cada niña, asegurando su recuperación y reintegración social.

Acceso a la Educación:

  • Matrícula de las niñas en escuelas primarias y secundarias locales, con un 90% de tasa de permanencia esperada.
  • Programa de tutorías y apoyo académico para garantizar su rendimiento escolar.

Fortalecimiento Comunitario:

  • Sensibilización de las familias para promover la igualdad de género y el valor de la educación.
  • Construcción de una granja-huerto en el DRC, promoviendo la sostenibilidad alimentaria del centro

La generosidad, y la profesionalidad, de Fundación Adey permitirá atender de la educación de más de 30 niñas, fortalecer las capacidades de los profesionales que trabajan en Dorothea y apoyar al sostenimiento propio de Dorothea por medio de la creación de la granja–huerto.

Sister Carol, que empezó y dirige Dorothea Rescue Centre

Estamos realmente contentos e ilusionados por esta nueva oportunidad de servir a los (en este caso ‘las’) más necesitados.